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24 de Diciembre de 2007
Manuel Obregón
La Orquesta del Río Infinito
Manuel Obregón se monta en una barca que lo llevará
por los principales ríos de nuestro continente. El
es el Capitán de la “Orquesta del Río
Infinito” y su bandera son ritmos autóctonos
de Norte, Centro y Suramérica.
Natalia Rodríguez
nrodriguez@redcultura.com
Lleva años en esto. Sabe que es casi una quijotada,
pero sigue adelante, no se detiene. Muchos piensan que está
loco, pero cuando ven en escena el resultado, saben que vale
la pena.
Manuel Obregón, uno de los pianistas costarricenses
más reconocidos, está listo para continuar en
el 2008 el más ambicioso proyecto musical de su carrera:
una orquesta con músicos de todo el continente y con
la cual recorrerá desde el Mississipi hasta la Cuenca
de la Plata.
Esto de formar orquestas no es algo nuevo para él.
Ya en el 2002 había estrenado la “Orquesta de
la Papaya”, un proyecto musical que reúne a músicos
de la región centroamericana, la cual tuvo una excelente
acogida en escenarios de distintas latitudes.
Sin embargo, la magnitud del proyecto y la cantidad de músicos
es ahora mucho mayor, por lo que los detalles que cuidar son
también muchísimos. La cifra de 180 audiciones
en todos los países para reclutar a su tripulación
habla por sí misma.
El estreno mundial de la Orquesta Río Infinito se
realizó en mayo de este año, en Paraguay, durante
la celebración de los 122 años del compositor
Agustín Barrrios “Mangoré”, a teatro
lleno y con el público aplaudiendo en pie. El primer
concierto por la Cuenca del Río Paraguay se realizó
recientemente, y tuvo una muy buena acogida. La gira continuará,
hasta que las principales cuencas del continente estén
todas llenas de música.
Además del rescate cultural, la barca lleva otra bandera:
la de la protección de los ríos y la recuperación
de cuencas. El medio ambiente y la cultura nunca habían
estado tan de la mano.
El día que nos reunimos para conversar, recién
terminaba otra reunión con algunos de sus aliados,
como la Fundación Avina, HIVOS , la Unión Mundial
por la Naturaleza, la Fundación Memoria Activa de Paraguay
y Sí Productores, sin quienes este proyecto nunca hubiera
sido realidad. Manuel lo reconoce, y no escatima en saliva
cada vez que puede mencionarlos.
Hay mucho que hacer todavía, pero Manuel aceptó
contarnos un ratito de qué se trata esta nueva aventura.
Manuel, tengo que aceptar que tengo una confusión
en medio de tantas orquestas: primero la Papaya, luego la
de las Misiones, la América Contemporánea y
ahora la del Río Infinito. ¿Podés explicarme
esta amalgama orquestal?
En realidad no es nada complicado, porque todas son ampliaciones
de la Orquesta de la Papaya. Cada una representa a una región
distinta del continente: la Papaya es Centroamérica;
la de las Misiones investiga la tradición de la música
de las misiones jesuitas en México, Guatemala, Argentina,
Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Luego se unieron los
ritmos brasileños, chilenos, colombianos y uruguayos
y formamos la Orquesta América Contemporánea;
y por último incorporamos a músicos de Chile
y Perú, así como de Canadá y Estados
Unidos, con lo cual completamos la Orquesta del Río
Infinito.
¿Cómo descubriste el tema de las misiones
jesuitas y su influencia musical en el continente?
Todo empezó hace unos años, cuando fui invitado
a Paraguay a raíz de un homenaje que se le hacía
al compositor Agustín Barrios “Mangoré.
A mí siempre me había encantado su música
y mi interés fue tal que incluso hice un disco con
composiciones para piano. Estando allá, escuché
a los muchachos del pueblo de San Juan Bautista de las Misiones
tocar una música bastante compleja. Ellos me explicaron
que esa era de la música que les habían legado
los jesuitas.
A partir de ahí empecé a investigar la manera
en que los jesuitas incorporaron la música del barroco
y el renacimiento europeo y la mezclaron con otros ritmos
e instrumentos autóctonos, dando como resultado sonidos
muy interesantes. Estoy convencido de que en las Américas
existe una música que ha viajado con los pueblos originarios
por miles de años, y que ella continúa viva
en las formas musicales actuales.
Resulta interesante que un músico como vos,
cuya formación se dio principalmente en España,
se haya interesado en rescatar ritmos autóctonos del
país y el continente en general. ¿De dónde
surge ese interés?
Cuando yo vivía en España veía que los
músicos de distintas partes del mundo conocían
su folclor y lo ejecutaban, mientras que yo con costos me
sabía La Guaria Morada. Entonces cuando volví
a Costa Rica luego de vivir diez años allá,
quise empezar a moverme por ese lado. Después todo
se fue dando por casualidades, ya luego me interesó
conformar la Orquesta de la Papaya, Malpaís, y así
sucesivamente me fui topando a gente que se interesó
en el proyecto de hermanar a cada vez más regiones
a través de la música.
Cómo percibís ese fenómeno que
se ha dado para que otras personas se interesen en los ritmos
autóctonos.
Durante los 90 Costa Rica vivió una época en
que la producción nacional en torno a nuestro folclor
fue muy pobre. Incluso el interés de los medios de
comunicación por los músicos nacionales es algo
reciente. Yo siento que lo que ha venido pasando es que se
ha venido generando un fenómeno de mucho entusiasmo
por conocer lo nuestro, por sentirnos parte de algo, y no
hablo solo de Costa Rica sino de América Latina en
general, por ejemplo vemos cómo en Chile los jóvenes
bailan la Cueca, y en Argentina el Tango. A través
de nuestra música nos hemos dado cuenta de que compartimos
mucho más que tradiciones, comidas o desastres naturales,
y eso a la gente le crea mucha emoción.
Personalmente, ¿qué ha representado
esta Orquesta?
Una locura. Ha representado una dosis enorme trabajo y de
desapego a otros proyectos como Malpaís, he tenido
que dejar de hacer conciertos solo, he dedicado menos tiempo
a mi vida personal. Pero para mí también representa
una búsqueda de mis raíces, así que es
una inversión que vale la pena.
¿Te han dicho que estás loco?
Sí... Lo que pasa es que la gente no lo entiende hasta
que ven el resultado. Y ya con los primeros conciertos ya
la gente ha empezado a creer.
Igual no estamos inventando nada, solamente estamos rescatando
la memoria de muchas regiones. Pero ya todo esto ha existido
desde hace muchísimo tiempo.
Inventado o no, lo cierto es que Manuel y su Orquesta están
haciendo historia. Y sin duda, América se los agradece.
Tomado de http://www.redcultura.com/
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